Es luz de humo
la ciudad dormida,
que despierta
cuando no vemos
y dejamos de mirar.
Y mueren las farolas
en sus sombras
con el cielo,
que no se palpa,
ni se ve.
Y pelean los gatos,
que son negros
por ser noche
o superstición.
Y siembran de estrellas
sus ventanas
los soñadores,
para ahogarte
en cartón piedra.
Y desafinan
los de la última copa
bajo balcones cerrados.
Y se emborracha la noche.
Y te emborrachas ciudad,
y mueres,
mueres bajo el cielo
que no se palpa
ni se ve.
Mueres con tu noche ciudad,
ebria en poesia
de neon y asfalto,
mueres.
sábado, 5 de febrero de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
No me buscan las palabras,
y cuando las encuetro
no me pertenecen.
Tal vez sea este retrato del frío,
caricia invernal.
O la lluvia,
que no moja,
seca.
Solo veo una tienda,
una tienda que no he visto,
y no es recuerdo,
pero la veo.
Y vienen las palabras,
y son mias dicen,
pero no me pertenecen.
¡Espera!
Han cerrado la tienda,
ahora está cerrada,
quizá abra mañana.
"Necesito un kilo de nada"
dice alguien,
más no hay nadie,
y vuelan las palabras
libres,
sin dueño.
¿Y quien es ella?
tal vez sea la tendera,
pero la tienda esta cerrada.
¿Quien eres?
le pregunto,
y me equivoco.
¿Quien soy?
rectifico.
Tú,
eres tú.
Y en efecto, soy yo.
Me abraza,
y la recuerdo,
y me pertenece.
Soy yo.
Me abraza,
y llora,
y lloro.
Se nos agotan los recuerdos,
y se arrugan las palabras,
con el tiempo.
y cuando las encuetro
no me pertenecen.
Tal vez sea este retrato del frío,
caricia invernal.
O la lluvia,
que no moja,
seca.
Solo veo una tienda,
una tienda que no he visto,
y no es recuerdo,
pero la veo.
Y vienen las palabras,
y son mias dicen,
pero no me pertenecen.
¡Espera!
Han cerrado la tienda,
ahora está cerrada,
quizá abra mañana.
"Necesito un kilo de nada"
dice alguien,
más no hay nadie,
y vuelan las palabras
libres,
sin dueño.
¿Y quien es ella?
tal vez sea la tendera,
pero la tienda esta cerrada.
¿Quien eres?
le pregunto,
y me equivoco.
¿Quien soy?
rectifico.
Tú,
eres tú.
Y en efecto, soy yo.
Me abraza,
y la recuerdo,
y me pertenece.
Soy yo.
Me abraza,
y llora,
y lloro.
Se nos agotan los recuerdos,
y se arrugan las palabras,
con el tiempo.
Son de papel
las ventanas
y allí la calle,
allí.
Pastilla a las tres y media,
tic-tac, tic-tac,
no veo el segundero,
pero lo siento.
Faltan flores,
y ventanas.
Callan las puertas
y las paredes blancas.
Pastilla roja a las cinco.
Se escapa la vida
por las ventanas de papel.
Acompáñame
en mi soledad oxidada.
Aquí,
donde faltan ventanas.
Aquí,
ventanas de papel.
las ventanas
y allí la calle,
allí.
Pastilla a las tres y media,
tic-tac, tic-tac,
no veo el segundero,
pero lo siento.
Faltan flores,
y ventanas.
Callan las puertas
y las paredes blancas.
Pastilla roja a las cinco.
Se escapa la vida
por las ventanas de papel.
Acompáñame
en mi soledad oxidada.
Aquí,
donde faltan ventanas.
Aquí,
ventanas de papel.
martes, 1 de febrero de 2011
.
No es humo todo lo que reluce,
pero son humo los poemas que escondes bajo llave,
para que no molesten.
Llueve sobre ti,
y contigo.
Aquí sin embargo,
no llueve.
Tus acordes son monotonía,
música simétrica,
rutina.
No compones en ti,
ni contigo.
tampoco compones
conmigo.
Mueren relojes
y muere tu tiempo.
Vuelve.
pues aqui
solo quedan palabras.
tus palabras,
humo.
pero son humo los poemas que escondes bajo llave,
para que no molesten.
Llueve sobre ti,
y contigo.
Aquí sin embargo,
no llueve.
Tus acordes son monotonía,
música simétrica,
rutina.
No compones en ti,
ni contigo.
tampoco compones
conmigo.
Mueren relojes
y muere tu tiempo.
Vuelve.
pues aqui
solo quedan palabras.
tus palabras,
humo.
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