No me buscan las palabras,
y cuando las encuetro
no me pertenecen.
Tal vez sea este retrato del frío,
caricia invernal.
O la lluvia,
que no moja,
seca.
Solo veo una tienda,
una tienda que no he visto,
y no es recuerdo,
pero la veo.
Y vienen las palabras,
y son mias dicen,
pero no me pertenecen.
¡Espera!
Han cerrado la tienda,
ahora está cerrada,
quizá abra mañana.
"Necesito un kilo de nada"
dice alguien,
más no hay nadie,
y vuelan las palabras
libres,
sin dueño.
¿Y quien es ella?
tal vez sea la tendera,
pero la tienda esta cerrada.
¿Quien eres?
le pregunto,
y me equivoco.
¿Quien soy?
rectifico.
Tú,
eres tú.
Y en efecto, soy yo.
Me abraza,
y la recuerdo,
y me pertenece.
Soy yo.
Me abraza,
y llora,
y lloro.
Se nos agotan los recuerdos,
y se arrugan las palabras,
con el tiempo.
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