Es luz de humo
la ciudad dormida,
que despierta
cuando no vemos
y dejamos de mirar.
Y mueren las farolas
en sus sombras
con el cielo,
que no se palpa,
ni se ve.
Y pelean los gatos,
que son negros
por ser noche
o superstición.
Y siembran de estrellas
sus ventanas
los soñadores,
para ahogarte
en cartón piedra.
Y desafinan
los de la última copa
bajo balcones cerrados.
Y se emborracha la noche.
Y te emborrachas ciudad,
y mueres,
mueres bajo el cielo
que no se palpa
ni se ve.
Mueres con tu noche ciudad,
ebria en poesia
de neon y asfalto,
mueres.
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