sábado, 5 de febrero de 2011

Es luz de humo
la ciudad dormida,
que despierta
cuando no vemos
y dejamos de mirar.

Y mueren las farolas
en sus sombras
con el cielo,
que no se palpa,
ni se ve.

Y pelean los gatos,
que son negros
por ser noche
o superstición.


Y siembran de estrellas
sus ventanas
los soñadores,
para ahogarte
en cartón piedra.

Y desafinan
los de la última copa
bajo balcones cerrados.

Y se emborracha la noche.
Y te emborrachas ciudad,
y mueres,
mueres bajo el cielo
que no se palpa
ni  se ve.

Mueres con tu noche ciudad,
ebria en poesia
de neon y asfalto,
mueres.

No hay comentarios:

Publicar un comentario